SEGUNDO COLOQUIO INTERNACIONAL
con motivo del 126 aniversario del nacimiento
del General Emiliano Zapata

Lunes 8 y Martes 9 de agosto de 2005
Museo del Estado, Morelia, Michoacán

 

LA MUJER ZAPATISTA VISTA POR LA PRENSA: 1911-1919
POR MARÍA HERRERÍAS

El objetivo de la presente ponencia es ver cómo eran representadas las mujeres zapatistas por la prensa de la capital entre 1911 y 1919. Entre los periódicos revisados están: El Independiente, El Imparcial, Nueva Era, El Intransigente, La Nación y La Tribuna.

Las representaciones de las mujeres que aparecen en los relatos que revisé pueden dividirse en dos: las mujeres víctimas del zapatismo, que también son las que responden al rol de género asignado; y las mujeres zapatistas que se salen del papel que les toca.

Generalmente, en las descripciones que se hacen, tanto de hombres como de mujeres, se mezcla la descripción física y el atuendo, con las cualidades de género perfectamente delimitadas.

En la habilidad y fuerza con que se caracteriza a los varones se refleja su independencia y dominio, frente a la sumisión y la dependencia femenina, la que sólo es capaz de dominar a través de sus encantos y de su serenidad que resalta con su forma de vestir. En la mujer, la descripción se basa principalmente en una belleza seductora y en una visión masculina que la hace objeto del deseo y para su satisfacción.

Como sabemos en esa época los espacios y papeles de género estaban perfectamente delimitados y la violación de estos alarmaba a la prensa de la capital. A pesar de que en el campo, la separación de estos espacios no se daba de manera tan rígida, ya que la mujer siempre participó en las actividades económicas, es común que en la prensa siga siendo representada así, y que se cuestione, condene o ridiculice cuando esta violación llega a darse. La mujer zapatista era representada desde un espacio masculino que se alarmaba al ver la participación de la mujer en el movimiento y desde un espacio urbano-moderno que desprecia el ser campesino.

Con respecto a las mujeres víctimas del zapatismo, es decir las asesinadas y violadas por las hordas de Atila; Puede decirse que son las que cumplen su papel. La mujer se ve como un sujeto pasivo, que sufre las consecuencias de la guerra pero que no toma parte activa en ella, su papel central es el de mártir. Se utiliza también, para darle más dramatismo a las escenas en donde aparecen los “bandidos zapatistas” masacrando poblaciones. Aparecen escondiéndose, llorando y rezando frecuentemente junto con los niños y los ancianos (los otros personajes pasivos de la trama):

(...) dejando tras sí una doliente caravana de mujeres enlutadas, cuyas manos exangües ya no tiene fuerza para levantarse en actitud de imploración, cuyos ojos están secos porque ya no pueden llorar... ¡tanto han suplicado a los cielos impasibles, tanto han llorado sobre la tierra misericordiosa, que han recogido las cenizas de los que cayeron bajo la garra salvaje del zapatismo! (El Independiente 11 de mayo de 1913)

Aparecen también algunos relatos de mujeres que forman parte activa en la guerra como las soldaderas que toman las armas pero en seguimiento de su hombre, es decir sin ideales propios. Su acción es de servicios y entrega, subordinado a lo masculino o continuando sus roles tradicionales. Aparece también como enfermera o consoladora del sufrimiento masculino: “todos se muestran risueños y agradecidos a las damas que los atienden, casi no sienten sus dolores, ellos mismos dicen, cuando sus heridas son lavadas por manos femeninas” (La Tribuna, 25 de junio de 1914). En las ocasiones donde se muestra su valor se exaltan al mismo tiempo sus atributos femeninos como la belleza, la generosidad, el renunciamiento y la entrega. (El Independiente habla de una mujer que tras defender su hacienda de los ataques zapatistas y salir triunfante salió más tarde a recoger a los heridos del bando contrario y los exhortó a dejar esa vida).

Con respecto a las mujeres zapatistas, en donde centro mi exposición, son pocos los relatos donde las mujeres son víctimas de los atropellos de los federales. Se habla de las mujeres como grupo formando parte de la población, pero no hay descripciones detalladas ni se habla de sus llantos y rezos cuando son obligadas a salir de sus comunidades, como los casos en donde se describe a las víctimas de los zapatistas. Se les llega a tribuir una participación más activa (correos y proveedoras de armas) pero generalmente ridiculizándolas o poniendo énfasis en su ,masculinidad y lo poco honesto de su actuación.

Existen relatos de cómo las mujeres zapatistas ayudaban a tender emboscadas, despistar al enemigo o esconder a los hombres y de ahí justificaban la necesidad de reconcentrar a los ciudadanos pacíficos en Cuautla y Cuernavaca y proceder a incendiar el resto de las poblaciones.

Mujeres ladronas

El Independiente habla de Apolinaria Flores quien se ocupaba de proveer de parque a los zapatistas, el autor del reportaje resalta la vida poco honesta de la protagonista, ya que manejaba un garito, abusaba de la confianza que sus amigos le tenían y participaba en saqueos. El mismo diario habla de “la marimacho” Petra Ayala que se dedicaba a saquear las casas abandonadas. (no explica por qué es marimacho)

Mujeres sanguinarias

Existen múltiples descripciones de las mujeres y los niños participando no sólo en los saqueos a casas y comercios abandonados sino despojando a muertos y heridos de sus pertenencias. La siguiente cita sobresale por su dramatismo. La mujer zapatista asesina de manera alevosa a quienes ya no pueden defenderse; remata a los heridos. Se habla de la falta de sentimientos humanos. Estas mujeres asesinas que comparten con los hombres zapatistas el salvajismo, niegan además su ser femenino, es decir, la ternura y el amor, la debilidad de carácter y su necesidad de protección:

Cuando la chusma zapatista se adueñó por completo de la situación. Cuando de la valerosa escolta sólo quedaba un montón de muertos ensangrentados y unos cuantos heridos, bajó de los cerros inmediatos una gran cantidad de mujeres –verdaderas furias– y; tristeza de decirlo! algunas niñas á tomar parte en el saqueo espantoso que se desarrollaba en torno de los carros. Dando prueba de una carencia absoluta de todo sentimiento humano, éstos desdichados seres se ocuparon de la repugnante tarea de recoger grandes piedras y arrojarlas por las ventanillas para rematar a los heridos que impotentes y dolorosos, se debatían en el ensangrentado piso del carro de segunda. Y después de satisfacer así sus instintos subieron sedientos de rapiña, á desnudar á los muertos y á arrebatar a los espantados pasajeros que habían salido ilesos, cuanto llevaban encima, aretes, anillos, ropa, todo fue arrancado rabiosamente a tirones, dejando aquella chusma algunos dedos desollados y algunas orejas desgarradas y sangrando. El Imparcial, 22 de julio de 1912, p. 5

La mujer es débil, a menos que se trate de saquear o rematar a las víctimas: “...Antes de que el infeliz comandante expirara se le acercó la Jiménez, y, con una piedra, lo remató” El Imparcial, 7 de marzo de 1914, p.5

Mujeres que visten de hombre

En la siguiente se enfatiza la violación de los espacios y la incomprensión por parte de los redactores. Vestida de hombre, con un papel dirigente no propio de su género y amante del olor a pólvora:

Con la fuerza de Morales entró al combate, la famosa Carmen, mujer de la costa guerrerense, que anda vestida de hombre y que manda una sección de rurales. Carmen demostró que para ella el olor de la pólvora es lo mismo que el de la manteca para sus congéneres. El Imparcial, 17 de octubre de 1911.

En el siguiente caso, la mujer disfrazada de hombre, tiene sin embargo, la debilidad propia de las mujeres y al ser aprehendida pierde la virilidad que representaba, suplica e intenta ser liberada por el hecho de ser mujer:

Uno de los feroces bandoleros se acercó misteriosamente al oficial y le declaró que era mujer vestida de hombre, lo cual se comprobó perfectamente, expresando además la mujer que estaba vendada de todo el épico parea evitar ser descubierta y que tenía ya mucho tiempo de prestar sus servicios en las filas zapatistas, concluyendo por pedirle en medio de las mayores lamentaciones, que la dejara libre, lo cual no hizo el oficial... El Independiente, 18 de mayo de 1914

Mujeres feroces

Son comunes las menciones a la ferocidad de las mujeres zapatistas: “...Publicamos también el retrato de Luz Crespo, cabecilla zapatista, de un grupo de mujeres que con los hombres del Atila han dado pruebas de una ferocidad inconcebible.” El Imparcial, 15 de abril de 1913.

Mujeres intelectuales

Un apartado especial merece la forma en que las intelectuales zapatistas fueron tratadas por la prensa, me refiero a Dolores Jiménez y Muro y a Juana Belén Gutiérrez de Mendoza. Es importante aclarar que el papel que estas dos periodistas tuvieron tampoco es mencionado por los intelectuales zapatistas que escribieron después de la Revolución como Antonio Díaz Soto, Octavio Paz Solórzano y Porfirio Palacios. Únicamente Giraldo Magaña habla de ellas aunque muy brevemente.

Dolores Jiménez y Muro

{Únicamente encontré dos notas sobre Dolores Jiménez y Muro: su liberación (después de haber sido encarcelada por haber participado en actividades antirreeleccionistas durante el gobierno de Díaz) tras el triunfo de Madero; y su nueva aprehensión durante el gobierno de Huerta. Siendo opositora del régimen, la prensa no le da a su actuación ningún reconocimiento y se considera un hecho menor, reduciéndolo a la posibilidad de dar un golpe más fuerte contra el zapatismo. La nota escrita en un tono burlón, minimiza la importancia de la participación de esta intelectual zapatista que participó en el PLM, y posteriormente en la redacción del Plan de Ayala en noviembre de 1911.

En el siguiente relato vemos que a pesar de que habla de las actividades revolucionarias de Jiménez y Muro la descripción se centra en ridiculizarla mediante puntos que pertenecen a su vida privada:

Estos policías seguían a veces a la señorita Muro, que alta y delgada como una sombra se hundía en las tinieblas cuando había caído la tarde y se dirigía la campo. ¿a qué iba esta mujer?

La Muro tenía como misión ir a una imprenta que se encontraba instalada en el campo, en un cuarto solitario, donde en el silencio de la noche redactaba las proclamas, paraba la letra, y ayudada de los zapatistas movía la prensa.

Durante todas aquellas horas de vigía, la señorita Muro había ido amontonando en uno de los rincones del cuarto su producción, veinte mil proclamas, cuyos originales estaban firmados en parte por el ingeniero Barrios, por Cándido Navarro y por Emiliano Zapata.

En una tarde propicia para dar el golpe la policía logró atrapar a la señorita Muro y también la Barrios, a las que redujo a prisión como ya es sabido.

El misterio del parque zapatista siguió en pie. La débil y enfermiza mujer no declaró nunca quien era el encargado de llevar el parque, quién era el que lo tenía en su poder y quién se comunicaba con Zapata para enviárselo.

Así las cosas el golpe dado a la señorita muro parecía que iba a ser un fracaso a medias para la policía, cuando descubrió el jefe de policía un detalle insignificante que lo puso en contacto con el proveedor de armas y cartuchos de Emiliano Zapata. Era... una carta de amor. El Independiente, 11 de julio de 1913.

En este momento la nota empieza a tener un tono de burla:

La señorita Jiménez y Muro no es una belleza y más bien parece que está muy distante de serlo. Sus sesenta años bastarán para sostener esto. No obstante aún arde en su pecho la dulce llama del amor.

La figura rechoncha gruesa, llena de pelos rebeldes en el rostro del licenciado Castañón y Ponteverde, le atraían a aquella mujer que ha soñado desde la redacción de la ‘Voz de Juárez’ en ser la redentora de este país.

Sí, no era tampoco llamativa la figura de Castañón, pero ‘también amaba’

Al inspeccionar algún lugar donde se encontraban cartas de Castañón, se vieron delicados pliegos de color de rosa en que la señorita Jiménez y Muro escribía a su novio.

Eso fue suficiente. Se siguió la pista. Se pusieron policías.... hasta que al fin inesperadamente, el jefe de policías encontró una gran cantidad de cartuchos y a ocho zapatistas en la tarea de conducir armas, trajes de kaki, polainas, toda clase de implementos a los zapatistas del sur. El Independiente, 11 de julio de 1913.

Es evidente que en esta nota el autor pretende llamar la atención de sus lectores, lo curioso, sin embargo, es que lo haga ridiculizando a Dolores Jiménez y Muro. No habla de su capacidad intelectual o valentía sino de que pretendía ser redentora, que sea vieja y fea, y que a pesar de eso cometa la osadía de enamorarse. Aunque evidentemente sea de un gordo, peludo y feo como ella.

Lo importante de la noticia es el que se hayan descubierto a los proveedores de armas a los zapatistas. Sin embargo la nota le da más peso a las características físicas de la protagonista.

Juana Belén Gutiérrez de Mendoza:

Después de ser maderista y de participar en el complot de Tacubaya en 1911, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza se unió a Zapata, y estando en la ciudad de México fue aprehendida durante el gobierno de Huerta.

Es más lo que se dice sobre Juana Belén Gutiérrez de Mendoza. La primera noticia aparece en el Nueva Era y el Diario en noviembre de 1911 en una ocasión en que doña Juana intentó hablar con el ministro de gobernación enviada por Zapata, en la nota se refleja que es una mujer convencida de lo que hace y que admira enormemente a Zapata. En la entrevista que se le hace se burlan de sus aspiraciones de poeta, como dando a entender que únicamente una mujer cursi como ella puede ser engatusada por Emiliano Zapata. Quien sabe si lo que los redactores ponen en boca de Juana Belén haya sido realmente dicho por ella o se aparte del sarcasmo de toda la nota:

Servidora de ustedes. Ya lo saben, Comisionada especial del general Emiliano Zapata y directora del semanario modernista ‘Vesper’ En el que escribo prosa meliflua y cálida y versos glaucos y opalescentes...

¡Oh, alma vulgar que no comprende á Zapata el Grande, las anfractuosidades del ánima compleja y corusca de la sra. Mendoza ni el mérito literario de la lilial revista ‘Vesper’. El Diario, 15 de noviembre de 1911.

Juana aparece por segunda vez en junio de 1912 en los periódicos La Nación y El Imparcial, en donde se menciona que ella denunció a un individuo zapatista que participó junto con ella en el complot organizado por Robles Domínguez.

La tercera ocasión abarca notas que van del 4 al 9 de septiembre de 1913. en ellas se relata la aprehensión de doña Juana y sus declaraciones que involucran, entre otros, a Don Atenor Sala; y la posterior liberación de éste por falta de pruebas, ya que la declaración de una mujer delincuente no es suficiente para involucrar a una persona con el prestigio de Atenor Sala. Las notas aparecen en El Independiente, La Nación, El Diario y El Imparcial:

Ayer fue aprehendida doña Juana Gutiérrez de Mendoza, mujer inquieta que hace largo tiempo venía haciendo labor sediciosa. Durante el régimen del general Díaz, esta señora publicó varios periódicos populacheros, entre ellos ‘Vesper’, en los cuales hacía labor de oposición al gobierno. Después una temporada fue adicta al gobierno del Señor Madero y posteriormente abrazó abiertamente la causa de la rebelión, habiendo estado en comunicación directa y sirviendo de intermediaria con varios cabecillas, según se dice. La Nación, 4 de septiembre de 1913.

En general todos los reportes muestran admiración por la serenidad que Juana muestra al hacer su declaración y el que no se avergüence de sus actividades subversivas, aunque se burlan de que una mujer pretenda ser periodista:

...esta señora no revela por su semblante congoja alguna ni pesar por encontrarse en tan crítica situación, siendo huésped de la penitenciaría y teniendo por alojamiento una estrecha celda. Por su actitud confirma lo que ha dicho en sus declaraciones: “Ya estoy acostumbrada, pues con esta son cinco las veces que entro a la cárcel”.

Con un desplante que asombró a sus jueves, la procesada rindió su declaración inquisitiva...

No niega que haya estado en connivencia con Zapata, del que tiene un gran concepto y hace su elogio: ‘¡Lástima que no sepa escribir en verso, para dedicarle una oda! –dijo la procesada. El Independiente, 7 de septiembre de 1913.

El Diario habla un poco más de su trayectoria y menciona que Vesper era escrito por hombres que se escudaban bajo el nombre de ella. Y que el periódico buscaba levantar al labrador contra el gobierno “haciendo que fuera a aumentar las filas de Emiliano Zapata, el elegido –según la frase de Mendoza– para salvar a la patria y a los peones de las haciendas”. El Diario, citando a Juana dice:

(...) - yo me sentía feliz, al fin veía cumplidas mis ambiciones: ser revolucionaria, mezclarme en política, recibir a individuos que llegaban con toda clase de precauciones, cumplir encargos de don Emiliano, y en fin hacer revolución en todos lados. Y para concluir dijo en tono de broma: - ya a mis años no le queda a una más que divertirse en esas cosas.

Así es como se expresa la Sra. Mendoza., quien, con un orgullo digno de mejor causa, confesó ser ella la persona designada por Zapata para el desempeño de comisiones de importancia. El Diario, 6 de septiembre de 1913.

El tiempo dedicado a Juana Belén nos hace pensar en la importancia que tuvo su aprehensión, sin embargo al referirse a ella se le ridiculiza, anteponiéndose el “la” a su apellido, con lo que se le da un tono despectivo. Una mujer dirigiendo un diario subversivo, admiradora de un bandido, pretendiendo levantar al pueblo contra el gobierno para con ello “salvar a la patria”, se admira su valentía pero les da lástima sus convicciones tan pobres, como concluyendo que sólo una mujer es capaz de estar del lado del salvajismo, de los perdedores, de la lucha sin sentido, del idealismo cursi. Una mujer que pretende ser intelectual, que pretende dedicarse al periodismo le da la razón la razón a la visión positivista de Horacio Barreda para quien la mujer moralmente es un ser elevado, muy superior, pero impropio para las funciones de dirección y mando, por lo que debe tener una posición subalterna respecto del sexo masculino. Para él, la educación puede atrofiar a la mujer por traspasar los cimientos del propio organismo y alerta sobre los peligros de que la mujer intente tomar un papel que no le corresponde en la sociedad. “Feminismo, que es sinónimo de igualdad cerebral, sólo es posible concebir en un estado de barbarie”. Para este autor, una mujer jamás podrá tener la misma preparación intelectual que el hombre ya que ella está conformada físicamente para las emociones. Si quiere tomar un papel masculino se convertirá en una farsa, en una parodia del ser masculino.

Como vemos, esta visión de lo femenino no era exclusiva de la prensa sino que formaba parte del imaginario colectivo con respecto a los papeles asignados a los géneros. El interés por normar la conducta femenina se ve claramente en las novelas de le época como Santa de Federico Gamboa, La Calandria y Los parientes ricos de Rafael Delgado y La Rumba de Ángel del Campo en donde las protagonistas tienen un trágico final por haber transgredido las normas.

La prensa como actor político busca incidir en la realidad y al mismo tiempo, normar conductas, por eso comparte esta misma visión de lo femenino y es también reflejo de la forma en que el zapatismo era representado en la capital. Las llamadas hordas de Atila eran una amenaza a la “modernidad” construida durante el profiriato, sobre todo por su cercanía con el D,F, por ello, en las notas periodísticas se ve claramente, por un lado el desprecio a la tradición y la barbarie del campesino zapatista y por otro lado el desprecio a la mujer que invadía los espacios de género.

NOTAS AL PIE:

1. El Independiente: 18 de mayo de 1914, p.4

2. El Imparcial, 15 de abril de 1913, p.1

3. Esto no es extraño si consideramos que tampoco los escritores zapatistas que escribieron después de la Revolución le reconocen el papel que tuvo. Únicamente Giraldo Magaña la menciona y reconoce su importancia como la persona que dio forma al documento del Plan de Tacubaya el 18 de marzo de 1911. Giraldo Magaña, Emiliano Zapata y el agrarismo en México, Tomo I, editorial Ruta, México 1951, p.106. Ya con Zapata, escribió el prologo del Plan de Ayala. (Alicia Villaneda, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, Documentación y estudio de Mujeres, A.C., México 1994).

4. Shirlene Ann, Soto, The Mexican Woman: A Study of her Participation in the Revolution, 1910-1940, R & E Resarch Associates, inc., 1979.

5. El Independiente, 11 de julio de 1913, p.2

6. El Independiente: 11 de julio de 1913, p.2

7. Formó parte del grupo de los Flores Magón quienes habían admirado “su pluma viril”. Más tarde cuando apoyó a Camilo Arriaga opositor de Flores Magón este la atacó por su comportamiento “asqueroso” con Elisa Acuña y Rosseti y de haberse enojado con él por haber dejado de mantenerla: “Detalles verdaderamente asquerosos resaltan de todo eso y muchos correligionarios han retirado su protección a esas propagandistas del safismo, pues como le digo a usted en México se sabe lo que hacían esas señoras” Alicia Villaneda, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, Documentos y Estudios de Mujeres, A.C., México 1994, p.42.

8. Meliflua: miel. Dulce suave, delicado y tierno en su manera de hablar (peyorativo).

9. Anfractuosidades- sinuosa. Corusca- brillar.

10. El Diario, 15 de noviembre de 1911, p.4

11. La Nación, 4 de septiembre de 1913, p.1 y 8.

12. El Independiente, 7 de septiembre de 1913, p.3

13. El Diario, 6 de septiembre de 1913, p.1

14. Varderrama Iturbe, Pablo: “La crítica de la psicología positivista a la emancipación de la mujer: una nota histórica sobre el feminismo (ilegible)”, UNAM (sin publicar)