SEGUNDO COLOQUIO INTERNACIONAL
con motivo del 126 aniversario del nacimiento
del General Emiliano Zapata

Lunes 8 y Martes 9 de agosto de 2005
Museo del Estado, Morelia, Michoacán

 

MENSAJE DE BIENVENIDA.
POR JOSÉ MA. SERNA DE LA GARZA

Qué lejanos pueden parecer a las generaciones de hoy los personajes, hechos y documentos de la Revolución Mexicana. De igual manera, qué alejadas pueden parecer las referencias a Emiliano Zapata, o al Plan de Ayala de 28 de noviembre de 1911, o a su Manifiesto a la Nación de 20 de octubre de 1913.

Sin embargo, qué cercano, qué próximo sentimos a quien fuera el General en jefe del Ejército Libertador del Sur y Centro, cuando pensamos en él en términos de lo que representa en la historia de México, y del legado que ha dejado a las generaciones de hoy. Qué actual se encuentra entre nosotros la figura de Emiliano Zapata, si al pensar en él tenemos presentes las demandas del movimiento que encabezó: demandas por lograr la justicia social en nuestro país, y por impulsar una verdadera redistribución de la riqueza. Cuán actuales resultan estas ideas, ante la desigualdad lacerante y ofensiva que caracteriza a la sociedad mexicana de hoy.

Precisamente, por la actualidad de estas demandas, se justifica que hoy recordemos al general Emiliano Zapata, en el 125 aniversario de su natalicio.

La resolución de los graves problemas que actualmente nos aquejan, y en particular del problema social, exige de los mexicanos de hoy una seria labor de auto reconocimiento, el cual no puede ocurrir si no revisamos nuestro pasado. En un evento como el que hoy se inaugura, conmemorar no debe significar añorar, sino invitación a proyectar un México mejor, más justo y menos desigual. Estoy seguro que ése es, en última instancia, el sentido del coloquio internacional que hoy inicia.

Evocar la memoria de Emiliano Zapata y recordar por esta vía el primer gran movimiento social del siglo XIX, del que Zapata fuera uno de sus líderes más destacados, debe servir como fuente de inspiración en la construcción de un proyecto nacional incluyente y equitativo, que identifique los principales problemas nacionales y que especifique la forma de resolverlos.

De esta manera, el Coloquio debe servir para dar perspectiva histórica al análisis y a la crítica de nuestra realidad actual.

Si dicha perspectiva nos permite afirmar que la Revolución mexicana dotó al estado surgido de su seno de una sólida base social; y que además generó condiciones y mecanismos que permitieron la movilidad social; y que produjo leyes e instituciones que abrieron la posibilidad de lograr una cierta redistribución de la riqueza, entonces podemos hacer conciencia de lo que hoy nos falta por hacer: está pendiente la consolidación de la base social de nuestra incipiente democracia; está pendiente también la apertura de canales de movilidad que den esperanzas y brinden oportunidades de superación a todos y, en particular, a aquellos que más se esfuercen; finalmente, está pendiente el urgente diseño de un programa que tienda a equilibrar la desigual distribución del ingreso nacional. Sólo con medidas de este tipo, se puede garantizar en el largo plazo la paz y la cohesión sociales en nuestro país.

Los miembros del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM nos sentimos muy honrados al ser anfitriones de este importante evento. Asimismo, estamos muy contentos y orgullosos de colaborar con el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, con la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, y con el organismo Emiliano Zapata Fundación de Estudios e Investigación, A.C., en la organización de este Coloquio Internacional.

El Director de este Instituto, Dr. Diego Valadés, transmite a través de mi persona un saludo a todos ustedes, y les desea que el diálogo y el debate que tengan lugar en este evento sean fructíferos y ricos en ideas, un diálogo que sirva, no nada más para recordar el pasado, sino que a la vez sea útil para orientar a la sociedad mexicana actual acerca de sus propias posibilidades y opciones de desarrollo.

Emiliano Zapata es un símbolo. Y como todo símbolo, tiene un significado social e históricamente construido y recreado, lo que le ha permitido trascender en el tiempo. A los mexicanos de hoy toca la responsabilidad de recrear este símbolo en su mejor sentido; sentido que no puede ser otro, que el de buscar soluciones a los grandes problemas nacionales.

Sirva este evento, pues, para recrear la figura de este personaje que desde el pasado, tanto tiene que decirnos a las generaciones del presente.